Como sostuvo Foucault, las utopías consuelan. Si no tienen un lugar real se desarrollan en un espacio maravilloso y liso; despliegan ciudades de amplias avenidas, jardines bien dispuestos, comarcas fáciles, aun si su acceso es quimérico. Miro mi corazón henchido, desgastado... Siempre, siempre, hay espacio para las bellas aventuras.
trashumante
desierto políptico
cae
cae
de nueva cuenta
la masmedula tierna se mece
en huesitos ávidos de magnesia
de viola
remedio mío
No hay comentarios:
Publicar un comentario