lunes, 14 de mayo de 2007

La pasión expuesta




Los días corren rápidos. Con la humedad se mezcla el aroma de las despedidas venideras, se intercambian teléfonos e impresiones, se observa con detenimiento a quienes no se habrá de ver jamás.


El agua cae y el asfalto se borra de impresiones, de promesas incumplidas, de palabras ahogadas. La patina de la nostalgia reluce ya en las calles empedradas y en las serpientes múltiples que se desplazan por la metrópoli insomne.


Nadie habla del futuro, se aprehenden con fiereza las impresiones, las sorpresas, las sensaciones. Ahítos de tiempo, los viajeros se resignan con fotografías y abrazos, con palabras tachadas en las últimas páginas de los cuadernillos negros.

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