lunes, 14 de mayo de 2007

¿Magia, religión, poesía?



"La operación poética ¿es una actividad mágica o religiosa?... La poesía es irreductible a cualquier otra experiencia… el poeta lírico establece un diálogo con el mundo; en este diálogo hay dos situaciones extremas, dentro de las cuales se mueve el alma del poeta: una, de soledad; otra, de comunión. El poeta parte de la soledad, movido por el deseo, hacia la comunión. Siempre intenta comulgar, unirse, reunirse, mejor dicho, con su objeto: su propia alma, la amada, Dios, la naturaleza".
Octavio Paz


Soñé con el regreso a Ítaca, con la textura de unas manos que vuelan por la espalda.
Con aquella mañana ancestral en la que cielo se abrió azul cobalto ante los ojos. Y ese abismo, la caída de los sentidos que nace junto a la dulce agonía de la piel transitada.
No olvido ese murmullo de la respiración que va y viene, ola luminosa que trajo consigo la conciencia de ser territorio abierto, ávido de memoria cálida que signe cada trémulo relieve.
Fue entonces que sentí tu embestida ahíta de ternuras y ráíces que recibí dichosa. Y yo, animal de crepúsculos y lunas, fui abatido por el ansia de sentir tu pulso lento acunado en mi vientre.
Aún despierta veo el umbral del arrebato, y la necesidad de olor, de tacto, de libertad febril, recurre al punzón de la nostalgia. Hambre de volver a tu mundo, a tus ritos, a tu sed acuciante de maravillas.
Y aquí las jacarandas continúan floreciendo, celebrando las notas que arden oscilantes en el fuego de los sentidos que enlazamos en las sombras.


El viaje ha terminado.

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